viernes, 23 de noviembre de 2012

discriminación de los pueblos originarios


Discriminación a los Pueblos originarios

La discriminación consiste en clasificar a los seres vivos en distintos grupos y tratar de forma distinta, y frecuentemente desigual, a los miembros de cada grupo, en cuanto a trato
La discriminación consiste en clasificar a los seres vivos en distintos grupos y tratar de forma distinta, y frecuentemente desigual, a los miembros de cada grupo, en cuanto a trato personal, derechos y obligaciones, cuando no es por su idoneidad.
Con discriminación se suele entender el hecho de tratar a los miembros de un grupo peor que a los miembros de otro, siendo definidos los grupos en razón de raza (racismo), sexo (sexismo o machismo-hembrismo), especie (especismo), religión (discriminación religiosa), estatura (estaturismo), trasfondo étnico, nacionalidad o país de origen, discapacidad, diferencias neurológicas, orientación sexual, edad o ideología política. También es común la discriminación basada en la preferencia subcultural (punks, hippies, mods contra rockeros).

Las Mujeres Indígenas y la secuela de racismo histórico

 

En el contexto histórico las mujeres indígenas han sido violentadas en las formas más denigrantes, desde la violación de nuestra Madre Tierra hasta el haber sido sometidas a la fuerza como objeto para la satisfacción sexual; internalizándola idea de ser un apéndice del varón y no un ser humano con voz, sentimiento, capacidad y decisión propias.
En la época de la evangelización y la colonia, el patriarcado y el machismo vinieron también con los europeos colonizadores. Cuando hablamos de la situación de las mujeres indígenas y la suerte que tuvieron nuestras abuelas que gestaron hijos e hijas de los invasores, algunos estudiosos nos consuelan n diciendo que por lo menos nuestros invasores se mezclaron con nosotras, y no es el mismo caso de los invasores ingleses o franceses. ¿Será que esta afirmación responde a sentirse agradecidos por haber sido salvados de seguir siendo descendientes de los "ignorantes indios sin alma"?
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de marzo de l966 es la piedra angular del mecanismo internacional de las Naciones Unidas en la esfera de la lucha contra el racismo y la discriminación racial e impone a los Estados Partes una serie de obligaciones muy precisas, para que tomen medidas para erradicarlas porque es un acto punible desde cualquier punto de vista.
En América, los países con mayor población indígena son México, con alrededor de l0 millones, Perú con 8 millones, Bolivia con más de 4 millones y Ecuador con 5 millones y finalmente Estados Unidos, con más de 2 millones. Si agregamos que casi el 50% de estos promedios oficiales son mujeres, tenemos unos 20 millones de mujeres indígenas que son víctimas de las formas contemporáneas de racismo y discriminación.

La discriminación desde el testimonio de una mujer indígena


De los 50 millones de indígenas de las América un promedio del 50% son mujeres y si vamos a los indicadores de pobreza y pobreza extrema como en el caso del Perú somos las indígenas las privilegiadas en esos indicadores, la exclusión de los servicios básicos es también una forma de racismo. Porque en la distribución de los recursos económicos, la inversión social y las políticas públicas no consideran la variable étnica ni cultural de la población y no hay legislación que pueda contribuir a la superación de esta brecha disminuyendo los efectos de la discriminación étnica y cultural.
La discriminación económica se refleja en el no-acceso al disfrute de las necesidades básicas, por ejemplo en la salud, la atención en la calidad del servicio a la salud está marcada por el dinero que se tiene para acceder a los medicamentos, el trato digno en un centro de salud está marcado por el cuánto tienes y la buena apariencia.
Racismo y discriminación en la actividad ocupacional
La situación de la mujer indígena en América Latina, principalmente en los países de mayor población indígena como son México, Perú, Guatemala, Ecuador y Bolivia, está marcada por las consecuencias de las exclusiones en el campo de la educación, la formación y la pobreza, negándole la posibilidad de un desarrollo personal y profesional competente
Discriminación por raza y color: Porque no somos blancas.
Discriminación étnica y cultural
Por nuestro idioma propio y porque no hablamos bien el castellano. Por nuestra vestimenta que es diferente y en muchos casos muy pobre. Por nuestra comida, se menosprecia la comida de los indios, (cuando nos queremos ofender, hasta entre los mismos indígenas y nos decimos motecachu que significa come mote - el reemplazo del pan para nosotros). Por nuestros apellidos, cuando se refieren a los indígenas en forma burlona, nos dicen de dónde salió ese apellido, por ejemplo, Huama ní, Echajaya, Quispe.
Las indígenas no nos escapamos de otras formas de discriminación además de la condición de mujeres: es doloroso cuando se nos discrimina o señala despectivamente por ser madres solteras o por no estar casadas "como Dios manda" (matrimonio civil y religioso).
Nuestros hijos e hijas son discriminados si es que no son reconocidos legalmente o son nacidos fuera del matrimonio formal. Hay escuelas donde no se les acepta sino llevan las partidas de bautismo o de matrimonio de los padres.
Discriminación social y posición económica
Cuando un indígena tiene dinero nos llaman, "llamas cargadas de plata" aunque tengamos dinero o hayamos ascendido socialmente, siempre nos hacen sentir que no es nuestro sitio.
La iglesia católica del imperio salvacionista ibérico tuvo gran relevancia en la construcción del indio como ente cultural alienado, ya que la religión cristiana se mezcla en él con creencias africanas y aborígenes, formando cultos sincréticos. Estos llenaban satisfactoriamente su cometido de dar a conocer al indígena la gloria de la vida eterna ultraterrena, para consolarlo ante la miseria de su destino terreno y a la vez justificar el dominio europeo, induciéndolos a una actitud pasiva y resignada.La cotidianidad permite crear y reproducir un modo distinto de vida en lo cotidiano. Existen hábitos sociales en los que las relaciones, los contenidos y los significados culturales resultan compartidos. La familia, las actividades hogareñas, etc. encuentran entre las instancias institucionalizadas que permiten una práctica cotidiana diferenciada y hacen posible la permanencia de la identidad étnica.

SUS DERECHOS
Entre el siglo XIX y el siglo XX, los pueblos indígenas. Pasaron a considerarse asuntos internos de cada Estado, y a estar sujetos a un régimen de tutela similar al que fundamentaba el sistema colonial. Más recientemente, los pueblos indígenas han sido catalogados como minorías. Esto no impide que numerosas poblaciones indígenas se consideren a sí mismas pueblos y no minorías. Algunos grupos afirman que es así porque reúnen las características necesarias para considerarse naciones.
Actualmente el tratado en vigor más relevante sobre derechos indígenas es el Convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes. El convenio define a estos grupos como pueblos; pero, añade, sin que ello implique la atribución del derecho de libre determinación. El tratado tiene como objetivo la promoción de los derechos de los pueblos e individuos indígenas, dentro del respeto a sus formas de vida y sin contravenir "los deseos expresados libremente por los pueblos interesados".
“Ya es tiempo que todo esto comience a respetarse y cumplirse”.

SU TERRITORIO

COMUNIDADES ABORIGENES RECLAMAN
POR LA PROPIEDAD DE SUS TIERRAS

Adonde conduce el camino del indio
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A más de 500 años del descubrimiento de América, distintas organizaciones manifiestan contra la discriminación de los pueblos originarios y reclaman por sus derechos, entre ellos, la posesión de los territorios que fueron suyos. Denuncian además la discriminación y la explotación a que son sometidos en distintos lugares del país.
CONCLUSIÓN
"Hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestro dioses velaban por nosotros.
No había enfermedades entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos. No había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho. No había enflaquecimientos. Sanos vivíamos…”


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